Si como lo oyen, ahora los italo-americanos pueden aprender en una escuela de mafia para aprender los “principios y valores” que según algún día les permitirán convertirse en “hombre de honor”; esto ha sido descubierto por el FBI, la policía federal norteamericana, y la policía italiana. Desde hace años en decadencia, la cosa nostra norteamericana está enviando “picciotti” (soldados) a Sicilia.
Con sus filas raleadas por los arrestos y la falta de atractivos para muchos jóvenes ítalo-norteamericanos, la cosa nostra made in USA ha decidido nutrirse mejor de las enseñanzas de la casa madre siciliana, enviando sobre todo a la provincia de Trapani, baluarte de las actividades mafiosas de la “mamma santissima” en Sicilia, a tomar lecciones de los “padrinos” locales.
El jefe de la comisión parlamentaria antimafia de Estados Unidos, senador Roberto Centaro, informó a sus pares italianos que “un fenómeno de reclutamiento de jóvenes mafiosos en Sicilia para ser incorporados a cosa nostra en EE.UU. involucra a las ‘familias’ de Nueva York, Chicago y Filadelfia”, en especial a los clanes De Cavalcante y Bonano, que son dos de las seis familias “históricas” de cosa nostra en Nueva York.
Una de las “familias” neoyorquinas más conocidas es la del clan Gambino, cuyo máximo jefe, John Gotti, murió de cáncer en la cárcel en junio de 2002.

Este servicio no es gratuito, por supuesto. El FBI y la Justicia italiana han detectado una intensificación de las inversiones de cosa nostra de EE.UU. en Italia y de los intercambios para reciclar enormes cantidades de dinero. Se estima que la mafia norteamericana, por más que esté atravesando una fase de decadencia, “factura” unos 50 mil millones de dólares anuales.
El “padrino” Antonino Giuffre, que hasta su arresto era el cerebro económico de la cosa nostra siciliana, confirmó a los investigadores la existencia de la escuela de mafia. Dijo que el objetivo era educar a los jóvenes ítalo-norteamericanos en los “principios y valores” para convertirlos en futuros “hombres de honor”.
“Se supo siempre que los ‘picciotti’ norteamericanos hablaban demasiado”, afirmó Giuffre. Por eso una cátedra especial de los “padrinos” de Trapani se centraliza en enseñar el valor de la “omertá”, el silencio mafioso.
“En América no hay más respeto ni adhesión a los valores de la familia” mafiosa, explicó Giuffre. Cosa nostra norteamericana es diversa, necesita nuestra calidad. Si mandan a sus soldados a especializarse es porque la organización hace agua y quieren personas más fuertes, no aficionados. Dijo que en Trapani les enseñan los ritos de iniciación, las jerarquías, el respeto siciliano por las jerarquías, la necesidad de una disciplina militar”.


